La identidad islámica y Occidente.
 
La identidad islámica y Occidente.
La evolución del modelo trágico.
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El relativismo cultural.
Sociología y Tragedia.
Spinoza y Hume.
Personas que hablan de personas.
La sonrisa de Saturno (textos escogidos).
La fractura digital global y los excluidos.
Nablús.
Discusión sobre el movimiento y el cambio.
Karl Mannheim y la Sociología del Conocimiento.
Leonardo da Vinci: fundamentos de la oposición renacentista entre Dios y el hombre.
Condiciones psicosociales de la creación del dogma de Cristo.
Humanización.
Acerca de la vejez.
La verdad y Ortega.
Alain Touraine y la democracia.
La identidad islámica y Occidente.

 
EL LAICISMO COMO AMENAZA
Ainhara.
Foro de Ciencias Sociales, 3/XI/01
Sintética me ha pedido mi opinión sobre un artículo que podéis encontrar
escribiendo 'quiebra de relaciones' en el buscador de la página www.webislam.com.

Lo he leído atentamente y voy a hacer un comentario personal, a modo de resumen crítico.

La idea central del texto se encuentra en el intento de restituir la identidad islámica dentro del mundo musulmán. Para ello, el autor comienza describiendo dicha identidad como una forma 'expresa o larvada'(sic) de solidaridad. Lo presenta como un rasgo particularista, pero tal cosa es absolutamente falsa: el cristianismo, por ejemplo, también se articula en torno a esa idea. Ese particularismo, que aparece como principal elemento integrador, es la base de lo que el autor subraya como el conflicto Estado-identidad islámica. Esta pugna multisecular supone, según el texto, la búsqueda y reconstrucción de la identidad islámica, cuya reivindicación cultural es el derecho a la diferencia.

Con este marco conceptual, lo que se propugna a continuación es el rechazo al modelo cultural occidental y, por ende, a su exponente más apabullante: la Ciencia. La ciencia vista ¡como estandarte judeocristiano! Aquí es donde el texto despierta las primeras risas o, siendo educados, las primeras perplejidades: pues, si algo es la 'ciencia occidental', es un proceso inconstante y farragoso de luchas y enfrentamientos (a veces a muerte) contra los prejuicios y tradiciones judeocristianas que cimentan los dogmas de la Iglesia católica. Es más, si hacemos una reconstrución cabal de la historia, es erróneo hablar de 'ciencia occidental', pues ésta se nutre de aportaciones orientales y árabes hasta tal punto que insistir en su raigambre occidental resulta muy poco ajustado con la realidad.

Como alternativa a la cultura 'imperialista' (sic), lo que el texto propone es el refuerzo de la identidad étnica (incluso con alusiones genéticas). Lo que emerge, entonces, es la idea de 'comunidad' (como algo horizontal) frente al Estado (como algo vertical). En este punto, subyace primero una visión idílica de la 'comunidad' y luego un punto de vista maniqueo de las relaciones de poder. Esta es una idea secundaria del texto que enlaza directamente con la idea principal: la satanización del poder terrenal, humano; su culpabilización (incluso bajo acusación de 'erotismo' (sic), en una curiosa manipulación de las tesis freudianas). ¿Cuál es la solución? Delegar todo el poder en Allah.

Después, ya metidos en harina ¡qué más da! -habrá pensado el autor-, trata de argumentar esta serie de patrañas con una ¡explicación marxista! Habla de las relaciones entre discurso y poder, de que, en efecto, todo poder encierra una estrategia discursiva, que se manifiesta en una dominación sobre el hombre. Por supuesto, alude a la dominación capitalista. Como medicina, nos recomienda la revelación profética (¡), el abandono de nuestro egoísmo (occidental, por supuesto) a favor de la comunidad. En última instancia, lo que propone es una negación de la autonomía del individuo en aras de los testimonios de los profetas (sic).

De ahí pasa a enunciar la consecuente teoría del conocimiento, que se basa en la ceguera del hombre (sic) como modo más adecuado para alcanzar la sabiduría (una sabiduría revelada, claro). Repite que el otro tipo de conocimiento (el de tipo científico) es mentira, es un instrumento de poder; mientras el otro aparece como el de la salvación.

Aceptar esto, concluye, supone revelarse contra las actuales relaciones de poder (de dominación). Y esa rebelión, esa lucha (yihad), ha de restituir el poder de Allah. Y luego, casi a modo de colofón, viene algo que ya no sé si es para reír o para llorar: la explicación de la 'yihad' como el equivalente al concepto de 'fuerza' en Nietzsche. Alguien debería llamar a un Comisario del Guiness, porque a buen seguro Nietzsche tiene el record mundial absoluto de tergiversaciones y manipulaciones sufridas.

Como opinión personal, si es que aún falta algo que añadir, considero que el texto es un ejemplo más de lo que algunos autores han llamado 'el miedo al laicismo'. A decir verdad, si modificáramos los términos árabes por otros al uso, el artículo dado bien podría haberlo firmado Milosevic, Vojtila o ¡hasta Josu Ternera! Lo que subyace es el temor a la modernidad, el recogimiento idílico hacia la comunidad tribal, las alusiones excluyentes a una identidad imaginaria, la lucha contra el Estado laico y sus élites burguesas.

Ainhara.
EL MIEDO AL SUJETO
Sintética.
Foro de Ciencias Sociales, 9/XI/01.
Coincido en tu análisis. El texto intenta recuperar la identidad islámica, una identidad que se presenta como superior a la otra, a la judeo-cristiana. Para recuperar esa identidad es preciso:

-'Huir de las relaciones de poder que los Estados [nótese la mayúscula] llaman en Occidente 'apego a la verdad y al rigor de los métodos científicos', que no son más que verdad particular y el rigor de sus métodos científicos'.
-'Reconocer los sucesos de nuestra historia, sus sacudidas...'
-'Que se desarrolle... una voluntad y una conciencia para decidir por nosotros mismos sin imposiciones ajenas, para decidir el derecho a que los perfiles propios -lo islámico-..... sean reconocidos en toda su fuerza simbólica directa'.

Hay frases alucinantes: 'Enseña el Islam que los procesos históricos de explotación y esclavitud humana también se han ejercido en el interior del discurso'. Aparecen Nietzsche y Freud, late Foucault e incluso 'Les Luthiers': 'Nosotros, musulmanes de hoy, respondemos exactamente a la transmisión de los profetas; podríamos decir incluso que los simbolizamos. En el fondo, lo que nosotros decimos es aquello que los profetas dijeron, sólo que lo hacemos de otra forma'. Igualito que el hermano Warren.

Parece subyacer el miedo a que el numeroso colectivo de emigrantes suponga una forma importante de penetración de lo Occidental, el artículo ha aparecido en un periódico electrónico de la Asociación de Musulmanes en España, pero el miedo mayor que veo reflejado en el texto es uno que cultivan una larga lista de pensadores occidentales: el miedo a la ilustración, al sujeto. Efectivamente la cosa es obra de un charlatán como tantos otros charlatanes nuestros, aunque la tosquedad del panfleto muestra que a su autor le queda aún un largo camino hasta alcanzar la perversión argumentativa occidental, es obvio que se esfuerza en ello, que se va occidentalizando.

Sintética.
 
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